En el descanso del concierto alguien comentó que le emocionaba la música y lo estaba haciendo ese concierto. Transmitía sinceridad y sentimiento. ¿La culpa? Esa terraza tan fantástica, el ambiente amable, amigable y sin protocolos que lograba el equipo de la Pasarela de Adrede, las ganas de música de Blue Dreams contagiado de buen rollo por ese público entusiasta que cantó, bailó, aplaudió y coreó. Gracias a todo el mundo por vivir una noche “Blue Dreams” ¿Repetir? En cuanto sea posible
Os dejamos una par de grabaciones
Y unas imágenes:
No hay comentarios:
Publicar un comentario